– Lazos de Sangre y Cenizas
El trayecto hacia la casa de sus padres fue silencioso. Cristina conducía con la mirada fija en el camino, aunque por el retrovisor vigilaba a Isaac, que tarareaba una canción distraído. Al llegar a la residencia familiar, el ambiente se sentía inusualmente pesado. Nada más entrar, su madre, Emma, la recibió con un abrazo que transmitía una preocupación profunda.
—Qué bueno que llegaste, hija —susurró Emma, mirando de reojo hacia las escaleras—. Isaac, ve al jardín u