– Lágrimas de cocodrilo
El aire dentro de la capilla ardiente de la funeraria San Miguel era denso, casi irrespirable, cargado con el aroma dulzón y empalagoso de cientos de lirios blancos y crisantemos que adornaban la sala. El silencio no era absoluto; estaba tejido por el murmullo respetuoso de la alta sociedad de la ciudad, el roce de las telas costosas y, sobre todo, por el sonido ahogado de un llanto que nacía desde lo más profundo del alma.
Óscar Caruso, el hombre que hasta hacía unas h