– El deber del pasado
El corazón de Cristina le latía con una mezcla de ansiedad y cansancio. Miró el número de Oscar Caruso en su pantalla y marcó una, dos, tres veces. El resultado siempre era el mismo: el silencio absoluto de un teléfono apagado.
—Oscar... precisamente hoy —susurró para sí misma.
Miró a Isaac, quien ya bostezaba sobre su libro. No podía dejar a Elio en ese estado. No por amor, sino porque era el padre de su hijo y si algo le pasaba en ese club, la noticia volaría y afectarí