– El golpe de gracia
La madrugada había caído sobre la ciudad como un manto pesado y asfixiante. En la habitación principal de la residencia Caruso, el silencio era absoluto, roto únicamente por la respiración rítmica y profunda de Elio, quien dormía al otro lado de la inmensa cama king size con la tranquilidad de quien tiene la conciencia blindada o, peor aún, de quien carece de ella.
Cristina, sin embargo, no dormía.
Estaba sentada en el borde del colchón, de espaldas a su esposo, envuelta e