42. La Reina crucificada por los medios
La luz del amanecer se filtraba tímidamente por el horizonte oriental, reflejándose en las inmensas paredes de cristal del penthouse del Grupo Dominion. Sin embargo, la belleza de la mañana en la ciudad de Seattle era incapaz de penetrar la gélida atmósfera que envolvía la estancia. Para Bianca, aquella mañana no traía consigo el calor del sol, sino el embate de la tormenta prometida desde la noche anterior.
Estaba sentada en un sofá de cuero color marfil, envuelta en un jersey holgado de Danie