41. La tormenta que sacudió la cima del mundo
Las puertas de acero del ascensor se abrieron lentamente, arrojando a Daniel y a Bianca al interior del luminoso salón del penthouse. El ambiente en aquel piso superior era un giro de ciento ochenta grados en comparación con el horror sangriento de la sala de interrogatorios subterránea que acababan de abandonar. Sin embargo, el aire en la lujosa estancia resultaba mucho más asfixiante.
Daniel aún sostenía con fuerza el teléfono satelital con encriptación militar. Su pequeña y agrietada pantall