53. Purgando las propias filas
En el interior del Centro de Mando, el silencio era más ensordecedor que el sonido de los disparos. En la pantalla principal, el flujo de datos de Viktor seguía transmitiéndose, enviando un último paquete de información que Kenzo acababa de ensamblar.
—Ha mordido el anzuelo por completo, señor —informó Kenzo con su habitual tono monótono—. Viktor acaba de reenviar las coordenadas del «Almacén Principal» al servidor encriptado del gran patriarca Alistair. Las tropas de mercenarios de su abuelo s