56. El sangriento secreto del pasado
Bianca salió del ascensor privado del penthouse. Aún respiraba con dificultad tras la inmensa tensión vivida en el plató de televisión. Daniel ya la esperaba en la espaciosa sala de estar. El hombre la miró con gran orgullo.
—Realmente los has destrozado a todos, Bianca —la saludó Daniel. Su voz sonó sumamente grave y ronca.
—Solo le he contado la verdad al público —respondió Bianca. Se quitó el blazer lentamente y se sentó en el mullido sofá de cuero—. Raymond Shaw no pudo rebatir en absoluto