105. Un regalo inesperado
Camilla apretó ambos puños con fuerza. El rostro de la mujer rubia se enrojeció por completo, conteniendo una ira y una vergüenza inmensas. Fulminó a Bianca con la mirada. Se dio cuenta de que su derrota de aquel día había sido aplastante. La mujer se dio la vuelta con movimientos bruscos. Sus tacones resonaron con fuerza mientras abandonaba el despacho del CEO. La puerta de caoba se cerró de un fuerte portazo a sus espaldas.
Bianca dejó escapar un suave suspiro. Sus hombros se relajaron un poc