104. El reclamo de la Reina
El Maybach avanzaba a toda velocidad, abriéndose paso por las calles de Seattle. Daniel abrazaba el cuerpo de Bianca con fuerza en el asiento trasero. La respiración del hombre aún era agitada. No dejaba de acariciar la espalda de su esposa con inmensa ternura. Las manos de Daniel estaban heladas por el pánico.
—Tenemos que ir al hospital ahora mismo —ordenó Daniel con firmeza, posando la palma de su mano sobre la frente de Bianca—. Estás muy pálida. No voy a correr ningún riesgo.
—No quiero ir