108. Una advertencia de una estrella muerta
El aire gélido de la sala de mando caló a Bianca hasta los huesos. Miraba fijamente y sin pestañear la pantalla negra que tenía delante. Las líneas de código matemático seguían moviéndose con un patrón extraño. Su mano descendió por instinto para proteger su vientre plano. Su instinto maternal se había encendido con fuerza ante esta nueva amenaza.
—¿Qué significa ese mensaje, Oráculo? —preguntó Bianca, rompiendo el silencio. Su voz sonó sumamente baja.
Oráculo negó rápidamente con la cabeza. Lo