capitulo 8
La mañana siguiente al "incidente de los crêpes" amaneció con una luz distinta. Tal como lo había prometido en la penumbra de la cocina, Alexander despidió a Solange antes del desayuno. No hubo discusiones, solo una llamada fría desde su despacho que hizo que la "especialista en transformación" recogiera sus pertenencias en un silencio sepulcral. Cumplí con mis exámenes finales de gastronomía con la mente dividida entre las técnicas de cocina y el recuerdo de los labios de Alexander rozando la y