Victoria Vane no había bromeado. En el vestíbulo esperaba una mujer de rostro anguloso y mirada de rayos X que se presentó como Solange, la "especialista en transformación". Traía consigo una báscula inteligente que parecía un instrumento de tortura medieval y un portafolios lleno de tablas nutricionales que prohibían básicamente todo lo que hace que la vida valga la pena.
—La Sra. Victoria fue muy clara —dijo Solange, mientras me obligaba a subirme a la báscula en el centro de la cocina, mi