Vladimir y Rafaela, dos erizos enamorados.
En el despacho el CEO Mendoza y sus incontrolables hijos, hijos que le habían dado muchos dolores de cabeza desde muy pequeños por haber sido tan adelantados a su edad, buscaban como solucionar el asunto.
— ¿Qué me vaya a México? Por supuesto que no, no soy ningún cobarde, si el tío Dimitrir se entera de... mi falta de autocontrol, no voy a dejar a Ángela sola con su furia, me haré responsable como caballero que soy. Eso era lo que quería explicarle a ella, que pasara lo que pasara me tendría