Emma estaba muy sensible, sus bellos ojos se llenaron de lágrimas, ella era una mujer de carácter pero no estaba en condiciones de enfrentarse a esa malintencionada mujer.
— Cállate, ¿Cómo te atreves a ofender a mi esposa embarazada? Mi esposa es la mujer más bella del mundo, y lleva en su vientre a mis bebés, a mis tesoros
— Rafael, vámonos a casa, no debimos venir aquí. — Con mucho, mucho trabajo, Emma se removió para tratar de salir del sillón. No sé sentía cómoda en el lugar.
— Por su