Rafaela está dolida.
No pasó mucho tiempo para que el heredero Darkok bebiendo desde la barra tuviera que ver a Rafaela bailar con el ojiazul Ivanov, ella sonreía, lo dejaba tocarle la mano, y el moría de celos.
— Pero que resbaloso es este heredero, se le está lanzando con todo a Rafi. — Al calor de las copas el ojigris llegó hasta ellos de nuevo.
— Donovan, me permites bailar está pieza con la cumpleañera. — No era una pregunta, esos jóvenes CEOS lo que menos eran sin duda ni tímidos, ni tibios, ellos eran