Rafaela... Soy yo, Vladimir.
El CEO Darkok estaba en todo su derecho de sentirse dolido. Había cuidado tanto de sus hijas, las consentía en todo, de niñas jugaba con ellas a la hora del te, hasta se ponía las alas de mariposa para estar acorde al evento. Y ahora ese demonio Mendoza se la quería robar.
— No cariño, tu has sido un excelente padre, no hay nada que tengas que reprocharte, excepto el que hayas sugerido que Angela interrumpieras el embarazo. Eso no estuvo nada bien, y no quiero que por ningún motivo lo vuelv