Muero por hacerte el amor cada noche.
Por la tarde de ese día dieron de alta a Emma, sus hermanos llevaban cada uno a una bebé, y el CEO Elías llevaba a la otra niña porque Rafael llevaba cuidando a su esposa, ella apenas podía caminar, y lo hacía muy despacio.
— Cariño, no te apresures, se nota que te duele, mejor debería cargarte.
— No, no, no, Rafael, no puedes moverme tanto, ahorita soy como una esfera de cristal, no tolero nada. Creo que ese medicamento no me está haciendo nada.
— Según el médico es muy efectivo el an