El niñero favorito. El tío Dimitrir.
El entrajado CEO subió prácticamente las escaleras hasta llegar a su habitación, ahí Stella estaba de pié todavía sobre el agua que había salido de su cuerpo.
La embarazada vió llegar a su esposo y fue como ver llegar a su héroe.
— ¡Doménico...! ¡Creo que el bebé ya viene!
Stella lloraba asustada y de nervios, había llegado la hora que habían esperado por meses, los padres no podían evitar sentir ese sabor agridulce en todos sus sentidos.
El CEO Lombardi la observó por unos segundos