Di la verdad o te mato aquí mismo.
La mirada gris del CEO estaba puesta en el niño, él estaba sufriendo, la terrible escena del accidente de su madre, y ahora esa mujer parada ahí mintiéndole deliberadamente, debía hacer algo para solucionar la situación.
— ¿Por qué le estás mintiendo a mi hijo? Tú y yo no tenemos nada, jamás te he insinuado que tengamos una relación, solamente eres mi clienta, y de haber sabido que me causaría tantos problemas, jamás habría aceptado el proyecto que tenemos.
— Dimitrir, no me niegues delante