Descaradamente comiendo en público.
El CEO Mendoza no podía estar más sorprendido, pero todavía necesitaba pruebas para creer lo que su amigo le estaba contando, conocía muy bien a Dimitrir, sabía que era un hombre de palabra, íntegro, justo, pero que había confundido pasión con amor.
— No, no te lo puedo creer, yo tengo que verlo por mi mismo, Angelic... Es una buena chica.
— ¿Acaso me estás llamando mentiroso?
— Por supuesto que no, sé que no eres el tipo de hombre que miente, es solo que... Creo que debe haber un mal