Su amante es Aleskey De Russie.
Rafael Mendoza no tomó en serio lo que su amigo decía, se lo atribuía a que estaba borracho, eran tan ilógicas sus palabras, y tan absurdas.
— ¿Qué estás diciendo? Estás muy borracho, Dimitrir, apoyarte en mi hombro y salgamos de aquí, ya no sabes ni lo que dices.
— ¡Si sé lo que digo, yo... yo mismo los ví en el hospital... ese imbécil le daba comida en la boca a mí esposa... la trataba con mucha cercanía, y cuando le pregunté que si fue por él que no se había opuesto al divorcio, ese c