Cinco varones Mendoza para trabajar en la compañía.
Emma había pasado días en los que sus trillizos apenas la dejaban mover, ellos daban fuertes patadas, o se le encajaban por algún lugar, y la limitaban mucho, pero ahora había llegado el momento de que nacieran.
El equipo médico debía actuar rápido, apenas le hizo la anestesia a la madre, comenzaron a abrir para sacar a los bebés.
— Estamos comenzando confíe en nosotros, señora Mendoza, haremos nuestro mejor esfuerzo.
— Rafael, ¿Crees que salga todo bien? Estoy preocupada, siento que le