La nieve se extendía como un manto intacto sobre la montaña, reflejando la luz pálida del cielo invernal. Vega ajustó los guantes con movimientos decididos, aunque por dentro sentía ese cosquilleo inquieto que siempre la acompañaba antes de lanzarse pendiente abajo. A su lado, Alonso observaba el paisaje con la calma que lo caracterizaba. Sus ojos ámbar, atentos y calculadores, contrastaban con el blanco casi cegador que los rodeaba.
—Antes de ir a ver la cabaña —dijo ella, rompiendo el silenc