Ella sonrió con un gesto triste, y con voz apenas audible, murmuró:
—Tal vez no, pero al menos me hace sentir viva.
El silencio volvió a colarse entre ellos, solo interrumpido por el sonido de los cubiertos y el leve crepitar de las velas. Kevin bebió un sorbo de vino, intentando apartar los pensamientos que se agolpaban en su mente. Dulce. Leah. Verónica. Tres nombres que parecían entrelazarse de formas que no comprendía del todo.
Verónica, mientras tanto, lo observaba con atención. En su mira