Extra Granja.
El amanecer después de una noche de pasión y dulzura en la habitación de Leah y Kevin llegó despacio. Primero fue una línea pálida en el horizonte, apenas perceptible entre la neblina que abrazaba los campos. Luego, el cielo comenzó a teñirse de tonos suaves: rosados, dorados, azules que se mezclaban como acuarela derramada con cuidado.
La granja despertaba lentamente.
El canto de los gallos marcó el inicio del día, seguido por el murmullo distante del ganado y el crujir de la madera bajo los