Yo seré tu mamá.
El dolor llegó antes que la conciencia. Fue un latigazo seco que atravesó la frente de Leah y descendió por su cráneo como una ola ardiente. Un gemido escapó de sus labios resecos mientras intentaba moverse por puro reflejo… pero su cuerpo no respondió. Algo la retenía. Abrió los ojos con dificultad. Al principio solo vio oscuridad. Una negrura espesa, pesada, que parecía adherirse a su piel. Parpadeó varias veces, intentando enfocar, y entonces el mundo comenzó a tomar forma de manera fragmen