El cielo se había teñido de gris, y un viento húmedo arrastraba las primeras gotas de una tormenta que se aproximaba con fuerza. En la entrada del restaurante The Ivy Corner, Leah se quedó inmóvil, sujetando su bolso contra el pecho mientras la lluvia comenzaba a empapar el pavimento. Frente a ella, Kevin Hill se mantenía erguido, con la mandíbula tensa y los ojos clavados en ella.
El aire entre ambos vibraba de tensión. Los rayos del relámpago iluminaban brevemente su rostro endurecido, y el a