Habían pasado dos días desde la visita de Liliana Ferretti, dos días en los que la Villa La Matilde recuperó una calma aparente. Leah ya se encontraba físicamente mejor; los mareos habían disminuido, el cansancio era más llevadero y el médico había confirmado que el embarazo avanzaba con normalidad. Sin embargo, el cuerpo podía sanar más rápido que el corazón.
Esa mañana, Leah despertó antes de que el sol terminara de alzarse. Permaneció recostada, observando el techo, escuchando el sonido dis