SE QUEDO, PERO SIN REGRESAR.
Kevin había tomado la decisión de quedarse en un exclusivo bar de la Ciudad, Arturo aquello lo había sentido raro, Kevin Hill no era de aquellos que prefería quedarse en un lugar a beber, pero ahora era aquello lo que tenía ante sus ojos.
— Señor — murmura Arturo con cautela, no acostumbraba a cuestionar las acciones de su jefe, pero sentía que él mismo no estaba bien — Va a disculpar mi atrevimiento, pero ¿Se encuentra bien?
Kevin le presta atención bajando la copa que sostenía en la mano.
— Ya no días buenos o malos Arturo, ahora son solo días, estoy bien, pero no estoy en donde quisiera estar — Aquella respuesta fue suficiente para que Arturo sintiera la frustración del CEO.
Lo único que Arturo podía hacer era mantener al margen y ser su acompañante, 25 minutos después Kevin toma la decisión de abandonar el bar.
La Mansión Hill estaba iluminada, pero no cálida. Cada lámpara encendida parecía cumplir una función mecánica, como si la casa supiera que debía recibir a su dueño, aunq