La Villa La Matilde parecía contener el aliento aquella noche. Las lámparas colgantes derramaban una luz suave, dorada, que se extendía sobre la mesa del comedor como un manto cálido que invitaba al silencio. Ana había dispuesto la cena con sumo cuidado, pero más allá de la presentación impecable, el verdadero centro de atención eran ellos: Kevin y Leah, sentados frente a frente, unidos por un contrato… y por un destino que los estaba alcanzando sin que ellos pudieran evitarlo.
Leah entrelazó s