—¿Cuál es la razón de este comportamiento tuyo? —preguntó Kevin, acercándose hasta quedar a su espalda—. ¿Qué problema tienes con Verónica? ¿Por qué insistes en hacerme enojar?
Leah lo escuchaba, sintiéndolo demasiado cerca, pero no se atrevía a darse la vuelta. El despacho seguía en penumbra; solo un hilo de luz se filtraba entre las cortinas.
—No estoy haciendo nada —susurró—. Solo me defendía.
—¿Defenderte? —Kevin soltó una risa breve y amarga.
Leah giró para enfrentarlo.
—Tú no entiend