—¿Quieres dar una vuelta por el jardín? —preguntó Verónica, pero Kevin no se detuvo ante sus palabras, obligándola a seguirlo de cerca. Ella solo quería evitar que el hombre entrara en su despacho, debía impedir a toda costa que encontrara a Leah.
—Verónica, tengo mucho trabajo. Puedes dar todas las vueltas que quieras tú sola.
—Tenemos que hablar, Kevin —insistió. El hombre se detuvo y se giró para mirarla.
—Es injusto esto conmigo —expuso Verónica, intentando sonar firme pese a su timidez.
—¿