DÍAS DESPUÉS
Los seis días que siguieron no pertenecieron al tiempo real. Se sintieron como un paréntesis sagrado en el que el mundo dejó de existir, como si el mar, el viento y el sol hubieran decidido abrir un refugio para ellos dos solos. Nada de lo que estaba fuera de esa costa podía alcanzarlos. Ni el pasado. Ni la culpa. Ni las heridas. Ni el peso del apellido Presley, lo que vendra después. Ni la sombra de Dulce.
Nada. Solo Kevin y Leah. Solo ellos dos. En esos días, descubrieron un