Ángelo se quedó un par de minutos en el pasillo exterior de la UCI, pasándose una mano por el rostro, visiblemente abrumado. Sentía que en toda su carrera en la mafia nunca había cometido un error táctico tan absurdo como ese. Cassandra lo vio desde la sala de espera y le lanzó una mirada interrogante, pero él fingió demencia y regresó a la habitación de su hija con paso cauteloso.
Abrió la puerta apenas unos centímetros, asomando la cabeza como si estuviera entrando a un territorio enemigo pla