La tormenta más crítica había pasado en la sala de neonatología, pero el ambiente seguía cargado de una tensa calma. Los gemelos se encontraban estables tras la intervención del catéter, pero sus monitores continuaban emitiendo ese pitido rítmico y constante que recordaba a todos que el peligro aún no se había disipado del todo. Sus vidas seguían pendiendo de un hilo muy delgado.
Fuera del área restringida, el pasillo se llenó de una presencia imponente. Ángelo Di Santi se acercó a la entrada d