Una vez dentro del santuario de su habitación, Ángelo preparó la tina dejando que el vapor inundara el mármol negro mientras el aroma a esencias de lavanda intentaba camuflar el rastro metálico de la muerte que los acompañaba. Con una destreza que desafiaba su propia condición, Ángelo ayudó a Cassandra a sumergirse en el agua caliente, observando cómo el líquido se teñía ligeramente de rosa al contacto con la piel de ella.
—Mi rebelde, mírame —susurró Ángelo mientras pasaba una esponja con infi