Vladislav
La noche se extendía como un manto de tinta sobre la mansión. Desde mi ventana, observaba la luna creciente, irónico recordatorio de su nombre. Tres días habían pasado desde que Luna desafió mi autoridad frente a todo el clan, tres días en los que había evitado su presencia como si fuera luz solar directa.
La rabia bullía en mi interior como lava antigua. Cinco siglos de existencia y nunca había sentido esta impotencia, esta mezcla de furia y terror que me consumía desde adentro. ¿Cóm