Vladislav
La noche se cernía sobre nosotros como un manto de terciopelo negro. Desde la ventana de mi estudio, observaba las sombras danzar entre los árboles del bosque que rodeaba la mansión. Mis sentidos, agudizados por siglos de existencia, percibían la inquietud en el aire. Algo se acercaba. Lo sentía en cada fibra de mi ser inmortal.
Luna entró en la habitación sin hacer ruido, pero su presencia alteró el aire a mi alrededor como siempre lo hacía. Aún no me acostumbraba a cómo su mera exis