Luna
La noche se extendía como un manto de terciopelo negro sobre el castillo. Desde mi balcón, observaba las estrellas que parecían diamantes esparcidos sobre un lienzo oscuro. El aire frío acariciaba mi piel, pero ya no me afectaba como antes. Mi nueva naturaleza vampírica me había otorgado resistencia a esas pequeñas incomodidades humanas.
Sin embargo, otras sensaciones permanecían intactas. Incluso amplificadas.
Sentí su presencia antes de escucharlo. Vladislav tenía esa capacidad de llenar