Luna
La noche había caído sobre la mansión como un manto de terciopelo negro. Desde mi habitación, contemplaba las estrellas a través del ventanal mientras intentaba acostumbrarme a esta nueva sensación que crecía dentro de mí. Era como tener un sexto sentido, una conexión invisible que me unía a Vladislav desde que bebí su sangre.
Al principio eran solo destellos: una punzada de irritación durante una reunión con el consejo, un destello de satisfacción cuando sometía a algún subordinado rebeld