Luna
El caos se había desatado a nuestro alrededor. Cuerpos de vampiros caían como hojas secas en otoño, algunos de nuestro clan, otros del enemigo. El aire estaba impregnado con el metálico aroma de la sangre y los gritos de agonía formaban una sinfonía macabra que jamás olvidaría.
Vladislav luchaba como un demonio desatado, su figura imponente moviéndose con una gracia letal entre nuestros atacantes. Sus manos se convertían en garras mortales, desgarrando gargantas y arrancando corazones con