Luna
El amanecer se filtraba por las cortinas de mi habitación, pero yo llevaba horas despierta. Tres días habían pasado desde mi confrontación con Vladislav, y cada minuto lejos de él era un tormento. Mi cuerpo lo anhelaba con una intensidad que me avergonzaba, mientras mi mente luchaba por mantener la dignidad intacta.
Me levanté de la cama y me acerqué al espejo. Mis ojos reflejaban el cansancio de noches sin dormir, pero también un brillo nuevo, casi sobrenatural. Mi transformación continua