TIENES MI APOYO TAMBIEN.
-Hola Berat, ¿podríamos vernos por favor?
-Hola hermosa, claro que sí, tu solo dime donde, estoy en mi oficina en el centro.
-¿Hay problema si voy para allá?
-Ven acá te espero, dijo el Turco algo preocupado.
Zaira llegó a la oficina de Berat, era algo pequeña, ya que solamente estaba en el país por algún tiempo, su empresa principal estaba en Turquía.
Al encontrarse con él, Zaira no pudo más que llorar desconsoladamente.
-¿Niña, que ha pasado, porqué las lagrimas?
-Ay Berat, sé que puedo confi