Ámbar
El leve mareo que sentí al entrar se transformó en verdadero vértigo al escuchar la conversación entre besos de Mía y Joshua. Aunque detesto espiar a las personas, esta vez no me arrepiento de haberme quedado.
Joshua y Mía están casados. No sé desde cuándo, pero eso no me importa. Lo único que sé es que mi «amigo» me ha mentido todo este tiempo. Y si mintió con algo tan importante, estoy segura de que lo hace con todo lo demás.
—No puede ser —susurro, sintiendo cómo mis ojos se llenan de