David
—¿Qué piensas de lo que te dijo? —me pregunta mi madre cuando nos encontramos en el recibidor.
—Que le queda muy poco tiempo de vida y que ya está delirando. —Me encojo de hombros.
—¿Qué fue lo que te dijo?
—Seguramente te lo estás imaginando —me río secamente.
—¿Y qué es lo que harás?
—No es de tu incumbencia.
—Claro que sí. David, velo como una oportunidad de deshacerte de lo que te une a esa… mujer.
—¿Deshacerme de lo que me une a ella? —Arqueo una ceja.
—Sí, comenzar una familia de