David
Romper la promesa que le hice a Ámbar tras el divorcio me tomó menos tiempo que firmar el acta. Simplemente no pude alejarme, aunque me quedé oculto entre las sombras. Por suerte, mejoré mis técnicas de camuflaje y Joshua nunca le ha dicho nada a Ámbar.
O tal vez sea porque al muy cabrón no le conviene. De cualquier modo, he mejorado y me he mantenido a salvo durante estos cinco años, en los que he vivido por y para mis pequeños pecosos, que son la única felicidad que tengo en la vida mi