David
—¿Divorciarnos? —pregunto con un nudo en la garganta.
De pronto, ya no estoy seguro de poder seguir teniendo los brazos tan firmes para sostener a mis hijos, pero sigo con ellos. Soy su padre y los protegeré, aunque me sienta desfallecer.
La expresión de Ámbar es de total indiferencia hacia mí. Aunque sé que solo es para ocultar su dolor, me quema por dentro. Esperaba que me pidiera cambiar, que me disculpara de rodillas o que hiciera algo por Joshua, pero no esto.
—Sí, lo que escuchas