Ámbar
De manera delicada, me aparto del abrazo de Joshua, quien de un momento a otro se ha puesto eufórico por la conversación que estamos teniendo. Los años que no lo he visto sí que han surtido efecto en él. Ya no es el chico desgarbado con un rostro angelical, sino que ahora es un hombre con músculos bien trabajados y una espesa barba que lo hace lucir atractivo.
—Lo lamento —se disculpa entre risas—. Es que estoy muy feliz de verte de nuevo. Hace mucho tiempo que esperaba este momento.
Mi so