David
Si alguien me hubiera dicho que algún día me importaría más cuidar de alguien que estar sumergido en una oficina creando diseños, me habría reído mucho y le habría invitado una ronda de bebidas por contarme tan buen chiste. Pero eso es justo lo que está pasando ahora. Esta sensación de molestia no se me va del estómago cada vez que observo a Ámbar y vigilo que no vuelva a desvanecerse. Además, parece que me he convertido en una especie de sirviente, porque me niego a que sea otra persona q