Ámbar
Ni en mis sueños más disparatados habría podido imaginar que algún día David cocinaría para mí, pero ya es la segunda vez que lo hace. Primero fue la sopa de verduras, y ahora un desayuno completo. Y la verdad es que me gustaría decir que cocina mal, pero es todo lo contrario. David tiene una sazón inigualable, incluso mejor que la de Anastasia, que es chef profesional.
—¿Por qué esa cara de orgasmo, Pecas? ¿Te está gustando mucho? —me pregunta David con tono burlón mientras me estoy pasan